Tuesday, November 15, 2005

Feliz día 3000

Le pedí que ponga música, y ella puso una canción.
Me pidió una caricia suave, y yo la acaricié.
Pidió silencio por un instante, me callé.
Comenzó a sentir que no estaba sola, se aterró de que los segundos fueran décimas y la volví a acariciar. Ella simplemente sonrió.
Un instante único llegó y se repitió, no había forma de huír, no había inetrés por escapar. Nos quedamos.
Momentos de silencio y de sonidos, lugares de placer y de palabras, la sonrisa constante era una señal.
Imposible detener el tiempo, la luz apareció. Imposible cubrir las ventanas cuando son ventanales.
Nos dormimos cuando el mundo despierta. Despertamos con un sol casi vertical, nos miramos sin hablar, las luz nos impedía ver. La noche ya no estaba y era lejana... pero la sonrisa seguía intacta...

Es el placer de la ficción convirtiéndose en realidad.

Es la diferencia entre un instante y el amor.